Albert Einstein poseía quizás uno de los cerebros más prominentes, capaz de escudriñar los misterios del mundo de la física con gran precisión. De hecho, las teorías formuladas por el científico de origen alemán fueron tan bien estructuradas y fundamentadas, que es apenas un siglo después cuando se han podido debatir algunas de sus teorías. Por ello, el interés del mundo científico por los secretos del cerebro de Einstein son bastos, buscando siempre de dónde provenía esta asombrosa capacidad para razonar y para las matemáticas. Fuentes no confirmadas argumentan que incluso el propio Einstein sabía que no poseía un cerebro “normal,” algo que supuestamente lo aisló del mundo, ya que pocos (o nadie) era capaz de comprender muchas de las teorías e ideas que exponía este gran personaje. Cierto o no, lo que sí es cierto es que el patólogo Thomas Harvey descubrió que de hecho el cerebro de Einstein, en la región del lóbulo parietal, era más grande que la de un ser humano normal en un 15%, curiosamente la parte del cerebro que determina las capacidades del individuo para las matemáticas, así como el lenguaje y algunas otras funciones.
Lo interesante es que Apple consiguió lanzar, a modo de aplicación, unas diapositivas (cerca de 350 se digitalizaron) del cerebro de Einstein, mismas que podrían proporcionar información muy útil en torno a cómo estaba estructurado su cerebro, así como cómo es que funcionaba. Neurólogos, psicólogos, y demás científicos que estudian la mente humana, se encuentran muy emocionados al respecto. Steve Landers, quien trabaja como consultor en el Museo Nacional de Salud y Medicina de Chicago, encargado de desarrollar este aplicación (misma que está disponible para los iPads por un precio de 9,99 dólares americanos), mostró su entusiasmo con el proyecto, diciendo que se encuentra impaciente por ver qué es lo que descubrirán sobre el cerebro de Einstein. Sin embargo, quizás el reto principal va a ser el de armar el rompecabezas y es que aunque se cuenta con las 350 diapositivas, no se sabe a ciencia cierta de qué zona del cerebro fueron tomadas, por lo que primero hay que armar y colocar todas las diapositivas en orden, de manera tal que puedan analizadas o contrastadas contra diapositivas de un cerebro normal, para así poder detectar las diferencias entre uno y otro si es que las hay.



